Rumiación y bloqueo

La relación con la incertidumbre

La incertidumbre forma parte de la vida cotidiana. Sin embargo, para algunas personas, la dificultad para tolerarla puede generar un malestar persistente que afecta a la toma de decisiones además de conllevar a la sobrecarga mental. 

En estos casos, el malestar no proviene tanto de las situaciones externas como de la forma en que se intenta anticipar, controlar o evitar aquello que no puede resolverse de inmediato.

Cuando se vuelve la incertidumbre un problema

Cuando la incertidumbre resulta difícil de tolerar, es habitual que aparezcan patrones de pensamiento orientados a reducirla: darle vueltas constantes a las cosas, anticipar escenarios negativos o exigirse encontrar la decisión “correcta”.

Aunque estas estrategias suelen tener la función de aportar seguridad o control, a largo plazo pueden aumentar la sensación de bloqueo, cansancio mental y dificultad para actuar, manteniendo el malestar en el tiempo.

Desde esta perspectiva, el problema no es la incertidumbre en sí, sino la relación que se establece con ella.

Cuándo puede ser útil este acompañamiento

Este acompañamiento puede ser útil cuando la relación con la incertidumbre se vive desde la necesidad constante de control, la autoexigencia o el miedo a equivocarse.

En estos casos, más allá de las decisiones concretas, suele estar comprometida la capacidad de tolerar la duda y sostener la incomodidad que implica no tener todas las respuestas de antemano.

Cómo se aborda este proceso en terapia

El trabajo terapéutico se orienta a comprender cómo se ha ido configurando la relación con la incertidumbre y qué función cumplen los patrones de pensamiento repetitivo o control en la experiencia de la persona.

A partir de ahí, se trabajan formas más flexibles de relacionarse con la duda, reduciendo la rumiación, ampliando el margen de elección y favoreciendo decisiones más ajustadas al momento vital y a las necesidades reales.

El proceso se adapta siempre al ritmo de cada persona.

Qué puede favorecer este trabajo

El trabajo sobre la relación con la incertidumbre puede favorecer:

  • Una mayor claridad a la hora de tomar decisiones

  • Menor dependencia del pensamiento repetitivo

  • Una relación más flexible con el error y la duda

  • Mayor capacidad para actuar sin necesidad de certezas absolutas

El objetivo no es eliminar la incertidumbre, sino aprender a sostenerla de una manera menos limitante y más funcional.

En muchos casos, este trabajo se entrelaza con otros procesos, como la relación con uno mismo o con los cambios vitales.

Si sientes que este enfoque conecta con lo que estás viviendo, puedes escribirme para resolver cualquier duda o solicitar una primera sesión.

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