Procesos que trabajo en terapia
En terapia, el malestar psicológico no suele presentarse de forma aislada ni encajar en una sola categoría. En un mismo proceso pueden entrelazarse dificultades relacionadas con la forma de relacionarse con uno mismo, con los demás o con las circunstancias vitales.
Por ello, mi trabajo se organiza en torno a a los procesos psicológicos que mantienen el malestar y que pueden abordarse de manera individualizada y basada en la evidencia.
Desde una perspectiva conductual y contextual, comprender estos procesos permite intervenir de forma ajustada a la historia, el contexto y el momento vital de cada persona, respetando el ritmo de cada proceso terapéutico.
La relación contigo
Identidad, valores y coherencia personal.
Procesos relacionados con la forma en que una persona se percibe y se posiciona en su propia vida.
Incluye dificultades para conectar con las propias necesidades, sensación de incoherencia vital o desorientación personal.
La relación con la incertidumbre
Rumiación, toma de decisiones y bloqueo.
No todo puede preverse ni controlarse. La relación que cada persona establece con la incertidumbre influye en cómo toma decisiones y afronta los cambios.
Este acompañamiento permite comprender la función de estos patrones y ampliar el margen de elección frente a respuestas rígidas o paralizantes.
La relación con los demás
Vínculo, límites y patrones relacionales.
Las relaciones pueden ser una fuente de apoyo, pero también de conflicto, desgaste o incomodidad. En muchos casos, las dificultades vinculares están relacionadas con la historia personal y las formas aprendidas de relacionarse con los demás.
Orientado a comprender los patrones relacionales aprendidos y a construir formas de vincularse más ajustadas y saludables.
Duelo y pérdida
Duelo, rupturas y transiciones vitales.
Procesos de adaptación ante pérdidas significativas, como la muerte de un ser querido, una ruptura afectiva u otras pérdidas vitales que implican cambios importantes en la vida de la persona.
El duelo puede manifestarse de formas diversas e incluir tristeza, confusión, bloqueo emocional o dificultad para reorganizar la propia vida tras la pérdida.
El acompañamiento psicológico en estos procesos se orienta a comprender y elaborar la experiencia de pérdida, respetando el ritmo de cada persona y favoreciendo una adaptación progresiva a la nueva situación vital.
Estos procesos no son compartimentos estancos. En un mismo acompañamiento terapéutico pueden aparecer e interrelacionarse distintos de ellos, adaptándose el trabajo a lo que cada persona necesita en cada momento.